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Pintora

 

2010

Toledos, muchos Toledos: inacabados, esbeltos,refulgentes muchos, ateridos otros; reconocibles y visitables; encerrados en la metáfora y en la poesía algunos... Rincones y rinconadas a punto de derrumbarse que parecen decir al artista – y a través de él al espectador -, atrápame para siempre con tus lienzos porque estoy a punto de desaparecer para siempre...

Tradición e innovación en las manos y en el arte de Isabel Morera, si se entiende la técnica de la espátula como innovadora en los itinerarios de Apeles. Pero en este caso tradición e innovación íntimamente o doblemente ligadas; tradición porque Isabel pretende dar tambien con el secreto de Toledo atrapado en sus portadas, en sus callejas y callejones, en sus rincones y desiguales plazas en las que la soledad se convierte en resonante clamor...

Toledo, mientras, como hace ante las paletas y pinceles de cualquier pintor, de todos los pintores, sonríe porque sabe que ese don de atrapar su esencia, su secreto no le es dado a ningún pintor, ni escritor, ni poeta alguno; pues el secreto de Toledo está en ser la suma de muchos secretos, por lo que sólo tiene a bien darse – dejarse atrapar – una parte de su inextricable esencia.

Juan José Fernández Delgado

 
 

2007

... su vigor, su vitalismo, su temperamento se amalgaman en su espátula: de repente la impronta del instrumento sobre el lienzo se convierte en objeto, en luz, en paisaje, en color, en magia... piropeando a Toledo.

Mª Dolores García Rodríguez

 

 
 

2006

Isabel Morera nació en Vigo, frente a un mar frecuentemente embravecido, que en la lejanía se confunde con el cielo. Conforme se acerca a la costa, la gama de azules se torna y se diliuye hasta transmutarse en un verde esmeralda que termina en la orilla, en forma de espuma banquecina. Más allá, la dulce tierra gallega, de ondulaciones suaves y verdes placenteros. Bancos de niebla ocultan o descubren el paisaje de forma intermitente. Un mundo de colores que Isabel trajo a Castilla, junto con una mirada fija y penetrante que no la abandonaría.

Madre e hija de pintores, acredita pronto este don divino de talento artístico hereditario y transmisible por vía genética. Un fluir genómico enriquecido por las vivencias, saberes, paletas, pinceles, espátulas, convivencias, conversaciones, enseñanzas continuas y todo el cúmulo de experiencias que enriquecen y perfeccionan la obra de un pintor.

Del Atlántico al Tajo, Isabel se encuentra con una ciudad que, al menos paisajísticamente, es muy diferente a aquella donde nació. Aquí predominan los tonos sombríos, ocres, oscuros, donde es determinante la luz y la sombra. Toledo aparecde a sus ojos como un oscuro peñón, donde la luz solar penetra por grietas y pequeños espacios en callejones, plazas y patios. Estos rayos solares cortan como cuchillos refulgentes en la sombría estampa de la ciudad matizando y modificando los colores, cada centímetro, cada minuto.

Isabel va a desmostrar que es un profesional tenaz y perfeccionista, que conoce bien el oficio. Con su mirada pentrante y su pincelada densa, corta y ancha, va delimitando las formas, controla la luz y las sombras, plasma ese colorido cambiante que se ilumina o ensombrece día y noche, primavera y otoño.

Entre tanto, Isabel pinta, dibuja, emplasta, hasta llegar a conocer perfectamente y penetrar en la hondura de esta vieja ciudad, empinada y pedregosa para la que no basta una visión superficial.

Alguna vez he pensando que Isabel, algún día, se incorporará a ese fluir constante del Tajo, que la devolverá al Atlántico, hasta llegar a la tierra que la vio nacer.

Entre tanto y ante esta ciudad que se desmorona hoy más que nunca, quien posea un lienzo de Isabel Morera, siempre tendrá en su mansión, un girón auténtico de la ciudad de Toledo.

Rafael Sancho de San Román.
Académico Numerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.

 
 

2003

Isabel Morera Álvarez recorre con su imaginación, con sus óleos y su realismo, su Toledo y el Toledo de todos, descubriéndose a sí misma y descubriéndonos distintos efectos, luces, perspectivas, estaciones... recovecos y rincones que indaga e interpreta con el lenguaje de su técnica: su vigor, su vitalismo, su temperamento se amalgaman en su espátula: de repente la impronta del instrumento sobre el lienzo se convierte en objeto, en luz, en paisaje, en color, en magia... piropeando a Toledo.

Es un lenguaje rápido y sincero, humilde y tranquilo que exhala la magia y la paz de esta pintora que combinando en sus obras la imaginación y la realidad sabe que el pasado huye, que lo que espera está ausente pero que el presente es suyo, y con esta fuerte convicción vive y pinta.

En su concepción artística no olvida que el proceso de la creatividad se completa en el espectador, en su espectador. Es este el que llega a través de su obra a conocer la esencia, el sentimiento del alma de esta mujer que llora, ríe y vive por Toledo y por ello también lo pinta.

Les animo a realizar una comunicación placentera y extraordinariamente viva con Isabel a través de su obra.

Mª Dolores García Rodríguez

 
 

2001

Para mí contemplar la pintura de Isabel Morera, es recordar a mi querido amigo y gran artista D. Juan José Morera, ya desgraciamente desaparecido.


Su hija Isabel heredó de su padre casi todo lo que él sabía, que era mucho. No sólo pintaba Toledo, paisajes y retratos, además esculpía , cincelaba y todo lo realizaba magistralmente.


Isabel recogió, entre otras cosas, formas, color, estilo y un tanto su espíritu, que con su gran capacidad de trabajo ha logrado plasmar en sus lienzos su original dominio de la pintura.

Moisés Alonso Martín

 
 

1999

Pintar las raíces del tiempo en Toledo no es fácil. Los pocos que lo hacen, y lo han hecho, saben que para lograrlo, con autenticidad, es imprescindible sufrir, y aún así puede ser que no lo consiga nunca. Y también fuerza, mucha fuerza que te haga escalar promontorios, sumergirte en abismos, escudriñar osamentas, y salir a flote, con el corazón herido pero latiendo, ya en la misma dimensión, tono y frecuencia que las de esta ciudad, sin tiempo.


Y es aquí donde se produce lo maravilloso. La aparente fragilidad de Isabel como mujer y la tenacidad de su espíritu que, a pesar de todo, ha logrado entrar, descifrar y hacerse común con el sustrato de sueños, luces y sombras, que sustentan esta realidad nuestra que es Toledo.


Claro que para que esto ocurra es necesario algo imprescindible, si no, es imposible que nadie llegue a atraparlo o ser atrapado en su atmósfera. Y esto es el amor, única llave posible que abre las puertas de todos los mundos. Al ver la obra de Isabel, te das cuenta de que lo ha conseguido. Que por fin lo tiene dentro y fuera de sí misma. y, lo más importante, puede reproducirlo.

Gonzalo Almenara

 
 

1997

Isabel Morera, toledana por raíces familiares y artista nuestra porque desde su adolescencia hasta ahora aquí hizo su vida y se consumó artista lograda.


No necesita nuevos elogios y sobraría hacer cualquier comentario o presentación de esta exposición que vemos, pero vale añadir alguna reflexión acerca de la muestra.


Por adelantado, una vez más habrá que decir que su cuadros son vibrantes. El adjetivo parecerá socorrido y manido, pero es necesario, oportuno, porque es adecuado a su obra, que detiene y gusta al espectador.

Isabel toca variablemente el paisaje, la figura humana, la flora..., compone, como su padre, ese otro gran artista que nos dejó para siempre, Juan José Morera Garrido, Contemplamos de la pintora cuadros como un interior del templo primado, en nuestra ciudad, que recuerda los repetidos motivos de la fachada principal de la catedral de Rouen, de Monet, llenos de luz detonante, en el de Isabel con mayores precisiones; un retrato de un hijo, muy expresivo, nada estático como los que acostumbramos a ver aun de los muy considerados especialistas; un puente de Alcántara, con tino acompañado de personajes muy del tiempo del "Lazarillo de Tormes"; portadas toledanas de edificios civiles y religiosos, que, interpretados con belleza Pictórica, perdurarán como valioso testimonios del Toledo que debe conservarse y que, como recuerdo, -ojalá permanezca el origen-, se asocia a lo que llevó a letra impresa el ilustre profesor Guillermo Téllez en sus tomos "La casa toledana" y "La iglesia toledana"; hemos visto de la artista que ahora expone, gráciles bailarinas en difíciles movimientos magistralmente plasmados en dibujo y color. En fin, Isabel Morera no elude la dificultad; lo resuelve bien, y por ello y porque entusiasma a cuantos ya desde largo tiempo conocen sus lienzos, interesa ver estos que nos presenta.


La pintura de Isabel Morera es fiel a sus sentir; perfila, armoniza, da luz y vigor a sus temas elegidos. No ha caído en tentaciones de corrientes frecuentemente "oficialistas", en muchos casos burdas imitaciones de un supuesto vanguardismo, o en otros casos, puras realizaciones apoyadas en falsos argumentos de arte nuevo. Isabel camina por la línea en que, cree y no recurre a esforzadas adscripciones porque lo que pinta es bueno y apetecido.

Fernando Dorado

 
 

1995

Los antiguos griegos definieron el arte de muchas formas: Orden, proporción, simetría y armonía es una de ellas. Por otro lado, traduciendo el mito de la caverna al lenguaje moderno, tanto los seres vivos como inanimados estamos confinados a la tercera dimensión, sabemos que existe la cuarta, la quinta..., todas ellas contienen el mundo que vivimos, la física matemática lo demuestra. He aquí otra definición del arte para los griegos: Es la interpretación de ese mundo en que vivimos, el cual tiene por causa ser un reflejo o proyección de mundos de superiores dimensiones a los cuales no podemos llegar.


He visto que su pintura cumple estas dos definiciones con una perfección práctica.


Dominio del dibujo, significa en sus pinturas orden y proporción. Su óptica, esto es, sus sistema ojos-mente, elaboran imágenes que pondrían en graves dificultades a los proyectistas de lentes que tuvieran que calcular las funciones plano-objeto y plano-imagen, para poder reproducir algo de lo que Vd. tan acertadamente interpreta. Ya el dibujo es armonía.


En cuanto al binomio simetría-armonía, lo consigue con el color. Así como físicamente los colores son longitudes de ondas luminosas, y la música son longitudes de ondas sonoras; igual que un músico combina las longitudes de ondas sonoras para obtener una sinfonía, Vd. ha sabido combinar las longitudes de ondas luminosas para obtener una "sincromología" bastante completa.


Vd. ha sabido percibir el silencioso clamor místico que define al ARTE en general y a Toledo en particular, y aún lo que es más, nos lo sabe transmitir.


Creo firmemente que está en la senda correcta que recorrieron los grandes maestros que nos han precedido.


José Luis Ramos Granullaque

 
 

1992

Colectiva

 
 

1991

 

 

 

1984

"... y sobre todo, la luz: Luz y cromatismo, alegre, radiante, desenvuelto, de gran impacto expresivo. Una luz y un cromatismo, con que nos ofrece Su personal visión de Toledo ...”

Rafael Sancho de San Román

Presidente dela Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.

 

"… El dibujo tiene en los lienzos de Isabel Morera un rigor exquisito que trasciende sólo levemente el realismo para insinuarse en la estilización. La Pincelada impresionista aplicada en densos emplastes suscita a la mirada un tono de cierta ensoñación que matiza el intenso realismo del dibujo y realza la evocación idealizadora .... "

 

 

1983

ELOGIO EMOCIONADO PARA UNA GRAN PINTORA

Isabel Morera Álvarez abre esta exposición de pintura en la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Toledo como homenaje a las evocaciones pictóricas que rodean el mundo del arte de nuestra imperial ciudad.

Como en las antiguas normas de los pasados siglos, continua la escuela de su padre Juan José morera, excelente intérprete de nuestra ciudad, pintor al que admiramos por su refinado virtuosismo, por su capacidad de sublimar en luces y poesía, en formas imaginativas todo lo que capta su privilegiada mirada de pintor.

Su hija Isabel continua el maravilloso mundo de su padre y con cariño, amorosamente, con grandiosas intuiciones femeninas se aproxima y a veces iguala al insigne pintor. Emplea la técnica que corresponde a su especial temperamento, con dominio completo de dibujo y de color, y de ahí nacen esos entrañables rincones de palacios y calles con un contenido lírico que hubiera emocionado a Galdós, intérprete de Toledo, con la pluma y el pincel, que considero a la ciudad como una hoguera de inspiración.

Isabel Morera se abrasa en esa hoguera de inspiración. Su sensibilidad logra un estado de incandescencia en el que se consume la anécdota del cuadro con opacidades y transparencias de luz y poesía, de formas y colores.

Quiero terminar con un ruego poético a la insigne pintora:

No vaciles. Te inspirara su gloria,

esa gloria por siglos conquistada.

Pinta sus calles. Lanzalas al aire,

envueltas en la luz de su alegría.

Arderán tus pinceles como sueños

de luces y de sombras abrazadas.

CLEMENTE PALENCIA

Académico de los Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Histéricas. Cronista Oficial de Toledo